Mostrando entradas con la etiqueta relación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relación. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

Los nombre de mi vida: L de Laurent

Lo habréis adivinado, Laurent es mi Chéri, mi esposo, mi marido. Sin ninguna duda una de las personas que mas ha cambiado mi vida e influenciado mi persona.

Laurent entró en mi vida por casualidad, por cosas de la vida y del destino.

Estaba terminando mi último postgrado en París, fue un año muy difícil en todos los ámbitos, personalmente fue un año de transición en el que estuve sin pareja y muy sola ( París cuando no conoces a nadie es muy inhóspito) y profesionalmente, tenía varios "trabajillos", los estudios y poquísimo dinero. Pasé todo el año en un pequeñísimo estudio de 9 m² que mi madre bautizó acertadamente como el "cuarto Polly-Pocket". Era pequeñísimo pero tenia de todo, cocinita (de cartón), neverita y una ducha de las que tienes que entras de lado.

Hacia mediados de junio la casera que me había dicho que podía quedarme durante el verano me anunció con una  gran sonrisa que tenia que irme al final de ese mes.

Fue un momento de pánico total porque tenia todavía que hacer exámenes en septiembre y lo de volver a casa de mis padres tras 3 años de asueto me pareció una dificultad francamente infranqueable sin perder la cordura.

Como estaba de prácticas en un gabinete de abogados, hice un llamamiento "SOS" a mis compañeros de esclavitud. Una de ellas me dijo que su piso tenia una "chambre de bonne" o "habitación de la chacha" que solía alquilar a gente de confianza. Me dijo que su piso estaba en un barrio muy bueno (lo cual era cierto, uno de los mejores) y me pidió que fuese a visitarlo. Me quede tan aliviada de saber que tenia "donde caerme muerta" que acepté sin ir a visitar el piso antes pensando que una cuartucho es un cuartucho.
Ay, error y de los grandes. El cuartucho tenia 5 m², estaba abuhardillado por dos lados y para acceder a él, había que subir 7 pisos a pie por una escalera de servicio de madera y exterior al edificio. Escalera en la que casi no cabía mi maleta de lo estrecha y empinada que era. En el cuarto había una cama de 80 cm y una mesilla de noche y basta. Ah, no también había un fregadero que hacia las veces de ducha. Vamos, una pesadilla al puro estilo Hichtcock.

No me quedé y lancé un segundo "SOS". Tuve suerte y una de mis compañeras me explicó que su novio llevaba viviendo con ella 6 meses pero que seguía pagando un piso que había alquilado con un amigo de infancia y me propuso "compartir" piso con él.

Me lo pensé bastante porque compartir piso con un chico que no conoces da respeto. Mi compañera me tranquilizó y me dijo que le conocían desde la escuela primaria y que era una persona "de bien". Y allí me fui !

Lo primero que me encandiló fue el piso, era un piso "normal" con un salón, una cocina enorme, una cuarto de baño con bañera, mi propio cuarto y un balcón con flores y muebles de jardín !! Un paraíso terrenal. Mal tenia que pintar para que no me quedase. Si una cosa tenía clara es que ese piso era genial y que al "cuarto de los horrores" no quería volver y pensé muy decidida que cualquier relación amorosa podía echar al traste ese privilegio y eso no era de recibo. Todo así, muy frió y calculado y pasa lo que pasa que "cuanto más alto escupes...".

Me mudé un viernes a la tarde y a Laurent  le vi por primera vez el domingo porque se había ido a pasar el fin de semana a casa de sus padres.

No fue para nada "amor a primera vista" por ninguna de la dos partes pero nos caímos bien rápidamente.

Laurent tenia una vida social muy nutrida. Aun sonrío cuando pienso en las primeras semanas de convivencia y como me reía cuando oía los mensajes de las "amigas" de Laurent en el contestador o cómo se enfadaban ellas cuando descolgaba el teléfono yo.

Ese verano yo trabajaba en turno de noche en una empresa de asistencia en viaje y Laurent trabajaba, así que nos vimos poco.

A partir de septiembre, cuando terminé los exámenes, empezamos a conocernos más, a hacer cosas juntos, ir al cine, a tomar unas cervezas, le acompañé en sus proyectos de teatro y de cine (actor y realizador) y fui descubriendo su universo, su gente y su personalidad.

Mi marido me conquistó por su humor y su inteligencia, su conocimiento del arte, del cine, de la literatura. Con Laurent se puede hablar de cualquier tema y eso a mi me encanta. 

También descubrí que es un "cabezota", que piensa tener siempre razón y que es un forofo total de deporte (raya en la obsesión) y que se volvía el fin de semana con 15 cassettes vídeo para ver TODOS los partidos de fútbol de la semana. Y cuando digo TODOS es de todos los países "importantes". En esta casa se sigue la liga española, francesa, inglesa, alemana e italiana y en ese orden, s'il vous plaît.

Hacia el mes de diciembre, según cuenta él mismo, Laurent lanzó una ofensiva mas directa, me invitó a un restaurante muy romántico para mi cumple, tuve regalo de Navidad y otras muchas atenciones encantadoras.

En Enero empezó la relación, no lo voy a negar con un poco de miedo y aprensión al futuro pero qué caray, solo se vive una vez ! 

Los principios fueron "moviditos" porque aunque estábamos muy enamorados, tocó encontrar un ritmo común, Laurent estaba acostumbrado a vivir "solo" y lo de vivir en pareja le gustaba como idea pero en la práctica iba mucho "a su bola", vivir en pareja significa hacer muchas concesiones y perder un poco de libertad y eso par él fue difícil de digerir.

Por mi parte, estaba acostumbrada a las relaciones "fusionales" del tipo "hacemos todo juntos cari y no nos separamos para nada" y tuve que aprender a vivir en pareja de otra manera. El choque cultural y social fue a la vez enriquecedor y destabilizante. Pero lo conseguimos y el "viaje" fue fabuloso.

Nos casamos dos años y medio después y este año celebramos nuestro décimo aniversario de boda. No siempre fue fácil porque tenemos dos caracteres muy fuertes y es raro que estemos de acuerdo en algo pero desde luego que si volviese 13 años atrás haría todo, todito igual !

Con Laurent he aprendido que:


  • la pareja somos "tres": él, nosotros y yo. Cada miembro de la pareja tiene que tener su propio tiempo y su espacio,
  • los hombres poco "paternales" pueden convertirse en los mejores padres,
  • con amor no hay sacrificio sino concesión,
  • hacer una concesión no es ser débil sino ser inteligente,
  • quejarse no sirve de nada, si algo no te gusta cámbialo y si no lo puedes cambiar acéptalo,
  • hay personas que necesitan tiempo para comprender, digerir y aceptar tus argumentos, 
  • en una relación se puede discutir sin perder el respeto y el amor,
  • existe una persona que habla tanto a más que yo (nos ha superado con creces mi Mayor que habla por los codos y que mi marido llama cariñosamente "el asno de Schreck". 
  • Mi casa es dónde este él y mis hijos, da igual el país.

Bueno y ahora ya os podéis reír de nuestra pareja "Laurent & Laura" al más puro estilo "Pepe & Pepa".

Este es el carnaval " Los nombres de mi vida" iniciado por la bloguera  lasonrisademiniyo  Así lo cuenta ella: " Todos cuando oímos un nombre lo asociamos a una persona, que nos cae bien o mal, que nos trae recuerdos, a veces buenos, otras regulares y otras malos, que nos evoca a un sitio u otra época de nuestra vida: colegio, instituto, universidad, localidad donde veraneábamos, amigo de la primera pandilla, que nos hace pensar en una artista, actriz,...en alguien de nuestra familia..."