viernes, 3 de octubre de 2014

De la “conciliación” y otros pecados inconfesables


Hoy por la mañana me he levantado con las declaraciones la señora Mónica de Oriol presidenta del Círculo de Empresarios Españoles. Reproduzco literalmente lo dicho por ella no sin cierta pena, rabia y también asco:

"Si una mujer se queda embarazada y no se la puede echar durante los once años siguientes a tener a su hijo, ¿a quién contratará el empresario? Prefiero a una mujer después de los 45 años o antes de los 25, porque por el medio, ¿qué hacemos con el problema?", 

Inmediatamente, he sentido la necesidad de saber cuál había sido la “ruta” vital de esta mujer que siendo joven (creo que tiene unos 50 años) y empresaria se permite hacer ese tipo de declaraciones.

Mi estupor (y mi rabia) iba de creciendo vertiginosamente según iba descubriendo datos sobre ella, sus estudios universitarios prestigiosos, dos matrimonios, alta directiva de varias empresas y seis hijos, sí, seis hijos. Bien es verdad que los tres primeros los tuvo muy jovencita, antes de los 25 años que pone ella como tope a las mujeres para ser “empleables”, para ser empleados fidedignos y de “buena calidad”.

Este tipo de comentarios machistas y completamente desprovistos de fundamento generan en mi mucha rabia y cuando vienen de una mujer muchísima incomprensión.

Llevo 15 años trabajando y 2 con un cargo directivo. De esta mi experiencia profesional, corta lo reconozco, he sacado las conclusiones siguientes:

  •  En las plantillas de personal cualificado (secretarias, administrativas, juristas, etc.) hay una mayoría de mujeres entre 25 y 35 años porque trabajando lo mismo (y a veces más) que un hombre, cobran mucho menos sueldo, entre el 10 y el 25% menos que sus homólogos masculinos

  •  Los jefes y responsables de esas plantillas suelen apreciar al personal femenino porque se adaptan, son más flexibles y menos exigentes que sus homólogos masculinos que quieren “promocionar”

  • Los jefes y responsables de esas plantillas aprecian también a las mujeres de esas edades porque se sienten menos amenazados por ellas que por sus homólogos masculinos (no vaya a ser que les quiten el puesto)

  • Algunos cargos directivos, muy cínicos, han entendido que la  “conciliación” que piden las madres (y algún padre como mi señor esposo) es un verdadero negocio para ellos porque reduciéndose la jornada, reducen el sueldo pero no la carga de trabajo porque y cito a un  joven empresario y amigo de mi marido: “las mujeres son (sois) tontas, se sienten culpables por haberse reducido la jornada y “sacan” el mismo trabajo en menos tiempo”.

  •  He utilizado el termino jefes y responsables que engloba a hombres y mujeres, pero en realidad jefes y responsables que sean mujeres hay pocos, dolorosamente pocos. En departamentos con un 95% de mujeres en los puestos “junior”, sueles encontrar siempre o casi siempre hombres como jefes de departamento. ¿Qué pasa con las mujeres? Desaparecemos, según vamos subiendo en el ranking de puestos de un departamento, no digamos ya de los puestos de alta dirección.

  •  Cuando eres una mujer y trabajas, quedarte embarazada es jugar a la ruleta de la fortuna. La mayor parte de las mujeres viven (vivimos) el momento en el que tenemos que dar la “buena” noticia a nuestra empresa con miedo y aprensión. Sí, porque hasta que no te toca a ti, no sabes cómo (te) saldrán las cosas y en una misma empresa, con una misma política de recursos humanos, tu futuro en la empresa  depende directamente de tu responsable, de su forma de ser y pensar.

  • Lo que sigue es obvio  pero hay que recordarlo porque parece que hay personas que se pierden. El hecho de tener uno o varios hijos no disminuye la capacidad de trabajo, ni el interés, ni la competencia profesional de una persona, es más, el hecho de tener responsabilidades y horarios menos flexibles suele tener el efecto contrario es decir una personas más concentrada, más organizada, que está a lo que está y no como diría mi amiga Paula a “calentar el asiento”.


Estas mis humildes constataciones, las conocemos todos y la señora de Oriol con su amplia experiencia profesional las conoce mucho mejor que bien.  

Y en estas condiciones, sólo tengo dos preguntas:

1- Señora de Oriol, ¿cómo se atreve a hacer semejantes declaraciones? ¿se da usted cuenta de su repercusión?

2- Señores y señoras empresarios españoles ¿se sienten ustedes representados por la señora de Oriol?

Añado para terminar que si el hecho de ser madre (o padre)  garantizase el puesto de trabajo durante 11 años, la tasa de natalidad española subiría como la espuma.



martes, 16 de septiembre de 2014

La Parisienne o el Placer de correr

Tres meses y medio que tengo este blog más que abandonado, por dejadez, por falta de inspiración. Ay, la desidia qué mala es!

La semana pasada cumplí uno de mis propósitos de Año Nuevo, que al paso que vamos será el único, y corrí  « La Parisienne ».

Es una carrera anual reservada a mujeres de todas edades. La distancia es corta, 7 km, ojo, corta para las personas que corren regularmente, que no es mi caso. Una parte de los fondos recaudados sirven a financiar la investigación médica y en particular la investigación sobre el cáncer de mama.

A parte de lo dicho ¿qué tiene de particular esta carrera? El ambiente de fiesta, las corredoras participan disfrazadas, hay bandas de música durante todo el recorrido, los parisinos tan circunspectos ellos, salen a la calle a animar a sus mujeres, madres y amigas.  Vamos que es un despiporre general muy recomendable!


Foto


Esta historia empezó hace un año cuando mis compañeras de trabajo participaron juntas a la carrera y volvieron con una sonrisa y una experiencia común. Las vi preparase, entrenar, ir y volver y sentí curiosidad y un poco de envidia, así que cuando me lo propusieron, prometí inscribirme con ellas el año siguiente.

En febrero se abrieron las inscripciones y fiel a mi palabra me inscribí  (antes morir que perder la vida) con ganas pero sin mucha convicción. Estaba convencida que lo de correr no era para mi. Me hacía mucha ilusión correr en equipo y sobre todo por una buena causa pero en el fondo pensaba que no lo conseguiría.

Empecé a entrenar en marzo, salí dos días a correr y me quise morir. No aguantaba ni 5 minutos seguidos corriendo, me fallaba el fuelle y al día siguiente tenía una agujetas de las de llorar y no parar. No seguí. Pasaron varios meses y me fui haciendo a la idea de que al final no participaría a la carrera porque recordémoslo, correr no es lo mío.

Y entonces sucedieron dos cosas imprevistas, la primera fue que mi empresa se ofreció a pagarnos la inscripción a la carrera, a patrocinarnos y la segunda fue conocer a Marta.

Está claro que cuando la señorita de RRHH viene a darte ánimos y a decirte que tu empresa cuenta contigo y te das cuenta que el servicio de comunicación se está frotando las manos con la campaña de promoción interna y esas fotos de jóvenes (y no tan jóvenes) mujeres que corren por un causa justa, ya no puedes dar marcha atrás. A ver, una tiene su orgullo que defender.
Esto añadió el punto ese de estrés positivo, de agobio, sin el que la mayor parte de los proyectos no saldrían adelante (por lo menos los míos)

Y el encuentro positivo, el que añadió esperanza, ilusión y confianza fue el de Marta quién con pocas palabras comunica mucho. Personalmente, sentí que lo podía hacer, que ella creia en mi y eso me motivó muchísimo.

Marta, tienes un efecto muy positivo en la gente que te rodea.
En lo que me toca, GRACIAS !!

Así, que como no había escapatoria y podía hacerlo (YES I CAN) me puse a entrenar otra vez. Claro esta que remoloneé lo que no está escrito y esperé lo más que pude, quedaban 6 semanas para la carrera.

Mi marido en sus años pre-padre-de-familia corría, lo hacía bien y sobre todo le gustaba.
Así que le pedí consejo y me preparó un planning de entrenamiento y se vino a correr (más bien una mezcla entre arrastrarse y trotar) conmigo.

Resultó que, cómo todo en la vida, a correr se aprende y que yo corría demasiado deprisa (tipo no llego al cole, no llego a la entrevista, no llego al metro y así!) y muy tensa, según mi marido perfecta para hacer el baile ese del « robocop » con el chikilicuatre (sí , en nuestra casa tenemos una cultura general muy buena con referencias culturales de peso).

Une vez estos escollos de principiante superados me di cuenta de que podía correr 5 minutos y 10 y 15 sin pararme y sin echar los pulmones en el intento.
Y, cómo lo había previsto Marta, me « enganché » a correr. Religiosamente, fui a correr cada 2 días y aunque hubo días bastante durillos debo decir que la evolución fue mucho más rápida de lo esperado.

Una semana antes de la carrera empezamos a entrenar en grupo y para gran sorpresa mía y de ellas nos fue genial. Fueron varios momentos de risas y de tiempo compartido. Me encanto!

El día de la carrea salió nublado, esperamos 2 horas y medias para poder empezar a correr. Éramos 39 000 y salíamos por olas de 1000 o 1500. Cuando nos tocó el turno eran las 11:30, había salido el sol y  hacía mucho calor.



Esperando la salida !! Foto


Salimos contentas y con ilusión pero costó, hubo momentos de flaqueza de cada una de nosotras pero nos apoyamos mutuamente y continuamos, como los Marines «no se deja a nadie atrás », todas juntas.

Había personas de todas las provincias francesas, no solo parisinas y para mi sorpresa y alegría muchas españolas que venían a participar a la carrera.

Esta experiencia, que me ha empujado a escribir después de 3 meses de ausencia, es una de las mas satisfactorias que he vivido en mucho tiempo. Me di cuenta de que estaba feliz y orgullosa y me pregunté por qué. ¿Por qué ese sentimiento tan fuerte de felicidad?

Y vi a una niña de unos 11 o 12 años que participaba por la primera vez a un cross. Era un sábado por la mañana y llovía. El cross lo había organizado el ayuntamiento y veníamos con el colegio. Recuerdo que me trajo mi padre en coche, un poco a regañadientes por “importunar” su mañana de asueto. Recuerdo una pista de tierra, más bien de barro. Empezar a corre y darme flato fue todo uno y para colmo de los males, perdí una de las zapatillas en el barro. Se hundió y no había manera de encontrarla. Huelga decir que llegué la última con mucha diferencia. Sentí mucha vergüenza por llegar la última y sentí la mirada de reproche de mi padre que lejos de consolarme me debió de decir, con su honestidad característica, que aquello había sido un desastre.

Y entonces decidí que « correr no era lo mío ».

Y a veces las cosas cambian aunque sea a casi 40 tacos!

De esta experiencia saco dos conclusiones:

-nada está grabado en la roca, lo que fue puede no ser en el futuro
-siempre, siempre dar refuerzo positivo a mis hijos.

¿Alguien se anima a correr?  ¿Os venís el año que viene a La Parisienne?

jueves, 1 de mayo de 2014

Feliz dia de las "Malasmadres"!!

Erase una vez que se era una jovencita inocente, apasionada y llena de certezas que había crecido con una amantísima madre, una madre perfecta (ama de su casa, sastre, cocinera, profesor, médico, enfermera y sobre todo mamá) y aparentemente feliz que no cesaba decirle "hija, lábrate un futuro, estudia, se independiente y ten tus propios ingresos, no dependas de nadie".
 
 
Esta jovencita era buena estudiante y estaba acostumbrada al reconocimiento "fácil" del buen estudiante, estudias ergo tienes buenas notas, simple, fácil, binario, eficaz. Nuestra jovencita crecía así con la seguridad de que todo trabajo tiene su recompensa, das luego recibirás, haces luego se te reconocerá y así hasta el infinito. Creía firmemente en la igualdad de oportunidades y sobre todo en la igualdad entre sexos ¿No esta reflejado en la constitución que todos somos iguales? ¿No es un principio constitucional? Sí, esta jovencita también creía en el ordenamiento jurídico, en la Ley. 

En la universidad una profesora le pidió que realizase un trabajo sobre la discriminación sexual. Ella harto decidida se documentó sobre los países del llamado Tercer Mundo y acumuló muchos datos y estadísticas  desesperantes para las mujeres de cualquier "Mundo". Con este "resultado" la joven fue a ver la profesora que le dijo " ¿Por qué no has incluido Europa, EEUU, el "Primer Mundo"? Aquí a la estudiante se le quedo (todavía más) cara de ella. ¿Mande?

Y la estudiante se documentó y lo que descubrió ( 25% de sueldo menos que los hombres a puesto de trabajo idéntico, despidos por bajas maternales, acoso, contratos precarios, horarios imposibles y lo peor, mujeres a las que se les pide que se esterilicen para poder acceder a altos cargos directivos) cambió su visión del mundo y de su vida futura para siempre.

Pero cuando una persona es optimista ( y un poco inconsciente) siempre piensa que a ella no le va a tocar. Nuestra jovencita esperaba "pasar entre las balas".

Entonces esta joven se puso a trabajar y descubrió que si bien en los puestos "junior" las condiciones de trabajo y las oportunidades eras similares (todos era esclavos por igual) a los puestos "sénior" solo accedían los hombres. A partir de ciertas edades las mujeres se estancaban o desaparecían del mundo laboral.  Para explicar este fenómenos el Jefe (en general cualquier Jefe y por desgracia, eso incluye también a las Jefas) siempre tiene una explicación "tranquilizadora": "No, es que dejan de trabajar porque quieren quedarse en sus casas, no promocionan porque no quieren asumir mas responsabilidades, imagínese con (aquí introduzca el numero de hijos) no pueden con más, lo piden ellas". Oye y la jovencita casi casi se lo creyó (y digo casi ¿eh?)
 
Y un día le llego el turno de ser madre a  la jovencita (ya cada vez menos jovencita) ahora es ella la que tiene que tener un embarazo pleno y lleno de emociones positivas (eso dicen en los manuales sobre el embarazo que la jovencita leyó y releyó intentando encontrar una analogía entre lo que ella sentía y vivía y lo allí escrito por eminentes personas), es la que tiene que ser amantísima madre y darlo todo sin esperar nada. Y ella lo hace porque a su hijo le quiere más que a su vida pero se encuentra desubicada en este papel de mamá a tiempo completo, a veces se aburre, le gustaría hablar con personas adultas, salir y esto le hace sentir mal, se siente rara, sola y aislada.
 
Poco a poco y con tesón, la joven madre se adapta, encuentra su lugar, establece nuevas rutinas de vida, vamos que le coge el tranquilo a la situación y entonces, entonces cuando todo iba encaminado, tiene que volver al trabajo.
Y esta situación la llena de tristeza y de culpabilidad (porque una parte de si misma se alegra de recuperar su vida de antaño) y hace de tripas corazón.
 
A la vuelta al trabajo, la jovencita se da cuenta de que aunque ha sido una empleada "modelo" (sin horario y sin calendario) durante muchos años eso no cuenta, aunque se haya dejado la piel, haya trabajado de más (y con alegría) eso ya no vale porque "oh, pecado mortal" ahora se ha convertido en MADRE.
Y ese no es mas que el primero de sus descubrimientos, descubre rápidamente que su puesto como existía antes de semejante atrevimiento ya no existe y que el trabajo que le encomiendan es aburrido y sin interés. Descubre que como ya no sonríe tanto como antes, ya no tiene tanta motivación, esta en la diana para un despido (y claro, la jovencita nunca escondió que quería tener mas de un hijo) y que su jefe ha llamado a todos sus interlocutores directos e indirectos para encontrar "carnaza" para un despido por falta (lo que no consigue porque la jovencita es una profesional) y entonces sí, su mundo se hunde, muy abajo, muy abajo, sus certezas desaparecen y se siente sola y expoliada.
 
Se oye un gran BOUM, o sea el ruido combinado de su corazón roto y de la "leche" que se mete.
 
Y con este panorama laboral, la joven madre empieza su andadura de madre "conciliante". Y aunque intenta llegar a todo y pone todo su empeño no lo consigue, allí están, sin falta, las voces de los que se lo recordarán sin descanso:
 
+"¡qué tarde llega usted a trabajar!"
-" es que mi hijo empieza la guarde a las 8:30"
+"eso es problema de usted"
 
"este niño esta muy delgado, ya come suficiente?"
 
"por Dios, esto no son uñas, son garras, a ver si encuentras un momento para cortárselas"
 
"esta ropa, tan, tan, tan ....de estar por casa, le vas a poner ?"
 
"vaya pelos que tienes"
 
"¿Qué la reunión a las 18:30 no le viene bien ? Ah, pues no tengo otra hora libre"
 
"¿otra vez al médico? Hay que ver, antes los niños estaban menos enfermos (entiéndase, usted no sabe cuidarlos)
 
"¿reducción de jornada? Si, por ley le corresponde. Pero, consejo de amigo,, los que tienen reducción son los que se van primero a la calle"
 
Y así hasta el infinito.
 
Y la madre "conciliante" se siente a menudo entre mal y muy mal. Piensa que el problema lo tiene ella porque a su alrededor todas las demás madres parecen no tener problemas, llegar a todo, ellas sí que lo hacen bien.
 
Y poco a poco las amigas, hermanas y primas de la joven madre tiene hijos y entonces descubre que la maternidad "de rosa" no existe, que ellas también tienen problemas para llegar a todo, llega el momento liberador de las confidencias, de las personas con las que tiene suficiente confianza para decirle que van de culo y sin frenos. Y se le abren los ojos. Y hace balance y decide la vida que quiere para sus hijos, para su familia, su vida no será perfecta pero será la mejor posible y sonríe y respira y hasta decide repetir la experiencia y tener otro hijo.
 
Y algunos años después encuentra, por casualidad, un grupo de "jóvenes madres conciliantes" que se han puesto el desmerecido nombre de "malasmadres" y escucha y se reconoce en ellas y piensa cuanto bien le hubiese hecho encontrarlas antes, cuando fue madre por primera vez, cuando no "sabía", cuando estaba llena de dudas sobre su capacidad para ser madre, sobre sus sentimientos encontrados.
 
Y se unió a ellas y lo disfrutó muchísimo, rió, habló, compartió y se sintió feliz, libre, liviana, mejor.
 
Hoy esta locuela viene a decir GRACIAS de corazón a  las fundadoras y artífices  del club, Laura y Veronika ( organizadoras, estilistas, diseñadoras, informáticas, negociadoras y un largo etc.) y a todas las "apañeras" malasmadres.
 
Me quito el sombrero y os digo "Chapeau bas"!!
 
Nos vemos en #LaParty del año!!!
 
 
 
 
 
 

domingo, 27 de abril de 2014

La vida parisienne: la odisea de buscar piso

Lo decidimos hace un año, cuando la Pelirouge entre en la escuela, nos mudamos.


No créais que ha sido fácil tomar esta decisión porque cambiar de casa en Paris y sus afueras no es un paseo por el parque, por ello, cuando compramos nuestro piso actual dijimos que nos íbamos a quedar 5 años y ya llevamos 8, dijimos que no era un piso para 4 y somos 4 desde ya casi 3 años, dijimos tantas cosas que al final pusimos una fecha "tope", la entrada de la Pelirouge a la escuela, es decir septiembre de este año.

 Y aquí estamos, sin vuelta atrás. Con ilusión y acojone miedo a partes iguales, bueno, últimamente admito que el miedo empieza a ganar (ligeramente) la partida.


Llevábamos 8 años en este piso que nos enamoró los primeros años y del que nos queremos divorciar desde hace mas de dos.

Así, que te pones a soñar y piensas en tu casa-piso ideal y es como el cuento de la lechera, te imaginas en un piso (lo de la casa lo hemos abandonado porque ni mi Cheri mi yo no somos manitas (eufemismo del año) y en una casa hay que serlo) con sitio para todos, con un despacho para que mi marido pueda ordenar todas sus cosas (y sobre todo que yo deje de verlas) con una cocina en la que se pueda cocinar y en la que podamos sentarnos todos a cenar y abrir los armarios o la nevera al mismo tiempo, con una terraza o un pequeño jardín y ya puestos cerca del metro o del tren.

Y  lo ves tu piso soñado, lo veas tan claro y te ilusionas y sabes lo que quieres y te sientes como Rocky, indestructible, oyes en tu cabeza Kathy Perry (You're gonna hear me roar) y empiezas las visitas y tus ilusiones se van resquebrajando poco a poco.
 
Después de las primeras decepciones, de fotos que no son lo que parecen y de agentes inmobiliarios que tienen más morro que espalda, después de discutir hablar con tu marido porque aunque estaba dispuesto a mudarse mas lejos, le tocas las pelotas molesta los 45 minutos de tren para llegar al trabajo, empiezan los compromisos, empiezas  a renunciar a muchas de las cosas supermegaimportantes de tu lista y finalmente prescindibles; terraza ¿para qué?,dos baños ¿Quién los necesita? y terminas visitando pisos (e incluso pensando en comprarlos) que nada tienen que ver con lo que querías y que, en le fondo, ni siquiera te gustan.

Tengo la impresión de estar de exámenes en la universidad, cuando preparaba mis plannings de estudio y al principio tenia tiempo y el planning era razonable y factible y me quedaba tiempo para comer, dormir e incluso salir a dar un paseo,  pero los días pasaban y como tenia tiempo (lo que es la ausencia de presión real) iba procrastinando hasta que tenia que hacer de nuevo el planning. El ultimo planning, o sea el cuarto o quinto, era el planning "de la muerte", cualquier problema se convertía en un obstáculo insuperable.

En esas estamos, vendiendo nuestro piso, buscando otros y todo eso con un imperativo, nos tenemos que mudar para principios de septiembre, antes de que empiece la escuela. Y esto añade mas presión porque los pisos sin obra escasean y los con obra ¿Llegaremos?

Para una angustiada de nacimiento como yo esta siendo un trago difícil. Sentirme así, vivir este cambio de esta manera me esta dando mucho que pensar porque ¿No debería ser este un momento divertido, lleno de ilusión? Estoy en un mar de dudas.

Aprovecho mis rollos circunstancias personales para hablaros de la búsqueda de piso en Paris. No os voy a engañar, no es nada fácil, es quizás el paso mas difícil de una mudanza a Paris o a la región parisina.

Si queréis comprar:

Lo primero es ir al banco, los bancos franceses son muy estrictos con los prestamos inmobiliarios, calcularán vuestros ingresos netos mensuales y os propondrán la cantidad máxima que están dispuestos a prestaros. Normalmente, esa cantidad equivale a 30% de vuestros ingresos netos. En el banco os pedirán que tengáis un aporte para la compra, es decir que tengáis suficiente dinero para cubrir al menos los gastos de notario (5% del precio de compra), la comisión de la agencia inmobiliaria (entre 3 y 4% del precio de compra) y los gastos de la mudanza. Si hay obra o si necesitáis dinero para amueblar la casa habrá que pedir otro préstamo distinto porque la cantidad del préstamo es la del precio de compra, no hay tasaciones, ni evaluaciones posteriores.

El banco os dará un estimación de préstamo que podréis presentar a los vendedores para "probar" que sois compradores serios. Sí, aquí la compra es una lucha y hay que ser mejor que los otros compradores para ganar la "batalla".

Como es España para buscar lo mejor son los anuncios por internet. Estos son las paginas web que yo utilizo (hasta la saciedad y compulsivamente, se me van a borrar los ojos) y también los mas conocidos:

www.seloger.com

www.explorimmo.com


Después tendréis que descifrar los anuncios, trabajo cansino y laborioso porque la redacción de anuncios inmobiliarios es el arte del eufemismo por excelencia, un piso con carácter o encantador (plein de charme) será en realidad un piso mal concebido y raro (puede que para ir a una habitación haya que pasar por la cocina o que el baño este en una habitación).


En Paris intramuros, los precios de los pisos son prohibitivos y suelen ir de 6 000 a 13 000 euros por metro cuadrado y dependen de los distritos ( arrondissements). En el noroeste los precios son mas asequibles (todo es relativo, estamos hablando de Paris) en el resto, los precios son parecidos salvo en  los distritos del centro y los que están cerca de los principales monumentos en los cuales el precio por metro cuadrado es estratosférico.
 
Una vez que lleguéis a un acuerdo sobre el precio, firmareis una promesa de compra (compromis d'achat) y pagareis 10% del precio en arras, solo los recuperareis si el banco no os da el préstamo así que hay que estar seguros. Tres meses después firmareis el acta en el notario. A tener en cuenta este plazo de 3 meses porque con los notarios "las cosas de palacio van despacio".
 
Si queréis alquilar.
 
Vaya por delante. Si buscáis piso de alquiler "que la fuerza os acompañe", la necesitareis.
 
Francia es un país con mas tradición de alquiler que de compra.
Históricamente los alquileres eran ridículamente bajos, personas como mis suegros nunca compraron un piso por esa razón. Es también un país con una ley extremadamente protectora de los inquilinos. Expulsar a un inquilino que no paga (por la razón que sea, recuerdo un caso de un abogado que no pagaba porque no quería) es aquí misión imposible, si además se trata de una familia con hijos la expulsión es casi imposible. Y aunque el juez tras dos o tres años de juicios ordene la expulsión, nadie puede ser expulsado entre noviembre y abril (lo llaman la tregua invernal).

Con estas perspectivas los propietarios son extremadamente selectivos con los inquilinos, eligen ellos no vosotros. Es mejor tenerlo claro desde el principio. ¿ Qué buscan?
Personas con trabajos fijos (si tenéis un contrato temporal o estáis en periodo de prueba será un obstáculo importante), normalmente piden que los inquilinos tengan unos ingresos mensuales netos equivalentes a 4 ( y a veces 5) veces el alquiler mensual. Pedirán también garantías, vuestros padres o suegros (si son franceses) y si no una garantía bancaria. Si estáis expatriados lo mejor es pedir a la empresa que os avale, un aval de la empresa será muy bien visto por el propietario.
 
Si sois estudiantes, intentad encontrar una habitación en un campus universitario porque es la mejor solución. Sino tenéis dos opciones:
  • los estudios o "chambres de bonne": creo que esta es la categoría de pisos en las que hay mas abuso y en las que se pueden ver pisos más esperpénticos ( sin ducha, sin agua, con ducha y WC en el descansillo, a compartir con los demás inquilinos, con un WC en medio del salón, de 5m2 y un larguísimo etc.) Suelen ser caros, entre 400 y 650 euros según la superficie y el barrio.
 
  • los pisos compartidos (en colocation): en este tema ha habido una evolución enorme en los últimos 15 años. Cuando llegué a Paris, casi no se compartía piso, los propietarios veían lo de alquilar a varios con recelo. Desde hace algunos años, el fenómeno se ha extendido mucho y hay incluso paginas web para buscar pisos compartidos. Muchas veces me pregunto si no será un efecto secundario de la película de Klapish "L'auberge espagnol". Esta opción es mucho mas asequible aunque tiene los inconvenientes del piso compartido que todos conocemos.
 
 
De todas maneras, antes de visitar os recomiendo preguntar al agente inmobiliario que papeles, documentos o certificados tenéis que presentar, haced un montón de fotocopias y cuando vayáis a visitar un piso llevadlos con  vosotros. Así, si un piso os gusta, desenfundáis si no los primeros, si rápidamente.
 
Un último apunte, los pisos se alquilan la mayor parte de las veces vacíos, sin nada, ni cubiertos, ni platos, ni electrodomésticos, ni televisión, ni ná de ná.
 
 
Y para todos los que estáis buscando o queréis buscar (nosotros incluidos) os digo a la francesa: "Merde!"




martes, 25 de marzo de 2014

Somos personas no trozos de carne

Hoy he vivido una de las experiencias más humillantes de mi vida.
Tenía cita en el hospital para hacerme unos de esos exámenes con los que los ginecólogos nos gratifican regularmente a las mujeres y que aunque necesarios (la prevención lo primero) son todos a cual más desagradables.
Hoy me he hecho una histeroscopia  o sea que me han examinado el útero con una cámara para comprobar que todo va bien. Hasta aquí todo normal y banal.
Cuando empieza la prueba, el medico y la enfermera comentan que han cambiado la cámara del endoscopio y que "a ver que tal". Como os imaginareis, estoy tumbada y en posición "ginecológica" una de las posiciones en las que sientes mas débil, expuesta y vulnerable. En medio de la prueba el médico se queja de la calidad de la imagen y veo que la enfermera sale de la consulta y la oigo decir "Señor de Fuji, señor de Fuji ¿puede venir usted? Y el señor de Fuji viene. Y yo pienso " no se atreverá a entrar" pero sí, el entra detrás de la enfermera y cuando me ve se asusta y hace amago de irse (lo cual me parece la reacción la mas normal) y el médico le dice "no, venga, venga, la imagen no me gusta y "patati y patata". Y yo allí, expuesta, sola, vulnerable, humillada, me he sentido tan mal que me he tapado la cara como si quisiese desaparecer. Lo peor de todo es que ha vuelto una vez más.
En ese momento de estupor no he reaccionado pero luego llegando a casa, la cólera me ha invadido y me ha traído otros recuerdos de situaciones semejantes en las que pienso que no se nos trata con la dignidad y el respeto que se nos debe, que somos seres humanos, no trozos de carne.
He recordado dos momentos en los que no suelo pensar para no remover el pasado pero que hoy quiero compartir y hacer catarsis.

En diciembre del 2010 sufrí un aborto espontáneo. En si, perder un embarazo que se espera con alegría y amor es una prueba dura, las circunstancias del mío lo hicieron todavía mas difícil si cabe. Fui a la primera ecografía y la doctora con mucha pena nos dijo que  el embarazo llevaba parado 4 semanas. Fue un duro golpe, me sentí defraudada y quise que la situación "terminase" lo más rápidamente posible, me sentía como un ataúd andante.
En el hospital me dijeron que aunque no había ninguna esperanza por ley había que esperar una semana para confirmar que el embarazo se había parado y que dentro de una semana me darían unas pastillas para provocar la expulsión. O sea que la ley, sin que haya ninguna esperanza, obliga a las mujeres a alargar esta situación dantesca una semana y me pregunté ¿Por qué?  Supuse que sería para evitar que las mujeres obtuviésemos así un aborto voluntario fuera del procedimiento habitual. Pero aun así, en un país en el que el aborto es legal hasta la semana 13, te mandan a tu casa a esperar una semana ¿A esperar qué? ¿Un milagro? Creedme que yo lo esperé en vano. Y no solo te mandan a casa, te mandan a trabajar. Fui yo la que pregunté " pero ¿tengo que ir a trabajar así?" a lo que se me respondió " si puedes, sí. Hay mujeres que lo hacen sin problemas". Yo pedí la baja y me la dieron pero sentí qué estabas pidiendo limosna cuando por humanidad, por dignidad se nos debería tratar de otra manera.
El segundo momento fue cuando nació mi hijo mayor. Mi mayor nació prematuro a los 7 meses de embarazo. Como su nacimiento fue inesperado no había tenido tiempo de informarme de las condiciones para declararle en el registro civil del consulado español de París. Así que el día que nació llamé al consulado para informarme y una "amable" señorita me informó de que conformemente a la ley los niños no existían legalmente hasta que hubiesen sobrevivido a las primeras 24 horas y así me lo dijo " espera a las primeras 24 horas porque si se muere no hace falta venir". Es que lo estoy pensando y me invade la furia ¿Es esa una manera de hablar a una mujer recién parida? Y al margen de esas palabras ¿Qué clase de ley tenemos que no reconoce la existencia de un niño nacido muerto o que muere justo después de nacer? Ese niño que ha ocupado la vida de sus padres durante meses, no aparece en el libro de familia, no existe. Al dolor de la perdida se añade el de la  negación. Y claro, si no hay niño, no hay baja de maternidad, así que salvo si tu médico te da la baja por enfermedad, teóricamente, toca volver al trabajo. En Francia, la ley es un poco más humana, a partir de la semana 25 de embarazo los niños tienen existencia legal, se les inscribe en el libro de familia, existen y las madres tienen derecho a la baja de maternidad.
La situación de esta mañana, ese sentimiento de injusticia, de indefensión me ha traído el recuerdo de esas dos experiencias en las que me sentí vulnerable y "vulnerada" la diferencia es que lo de hoy es una problema de sensibilidad del personal medico, las otras situaciones son la consecuencia de unas leyes injustas y "maltratadoras" para unas personas a las que la vida de por si ha puesto a prueba.

POST EDITADO

He recibido un interesantísimo comentario de un lector o lectora por desgracia anónimo pero jurista de profesión que me explica que el código civil español ha sido reformado en 2011 a petición de juristas y jueces que pensaban que la antigua ley vulneraba los derechos y la dignidad de la persona. Como ni vivo ni ejerzo en España no tenia conocimiento de esta reforma y agradezco al lector(a) su apunte.

En su versión actual, el código civil ya no exige ni que el feto tenga forma humana (qué manda huevos) ni que sobreviva 24 horas separado de la madre. Eso si, para que la persona exista legalmente el bebé tiene que nacer vivo lo cual excluye a los bebés muertos en el seno materno y a aquellos que mueren durante el parto (antes de cortar el cordón umbilical).

Me alegro que hayamos dado este paso adelante aunque como respondo al lector anómino en los comentarios me parece todavía insuficiente.



lunes, 10 de marzo de 2014

Los nombre de mi vida: L de Laurent

Lo habréis adivinado, Laurent es mi Chéri, mi esposo, mi marido. Sin ninguna duda una de las personas que mas ha cambiado mi vida e influenciado mi persona.

Laurent entró en mi vida por casualidad, por cosas de la vida y del destino.

Estaba terminando mi último postgrado en París, fue un año muy difícil en todos los ámbitos, personalmente fue un año de transición en el que estuve sin pareja y muy sola ( París cuando no conoces a nadie es muy inhóspito) y profesionalmente, tenía varios "trabajillos", los estudios y poquísimo dinero. Pasé todo el año en un pequeñísimo estudio de 9 m² que mi madre bautizó acertadamente como el "cuarto Polly-Pocket". Era pequeñísimo pero tenia de todo, cocinita (de cartón), neverita y una ducha de las que tienes que entras de lado.

Hacia mediados de junio la casera que me había dicho que podía quedarme durante el verano me anunció con una  gran sonrisa que tenia que irme al final de ese mes.

Fue un momento de pánico total porque tenia todavía que hacer exámenes en septiembre y lo de volver a casa de mis padres tras 3 años de asueto me pareció una dificultad francamente infranqueable sin perder la cordura.

Como estaba de prácticas en un gabinete de abogados, hice un llamamiento "SOS" a mis compañeros de esclavitud. Una de ellas me dijo que su piso tenia una "chambre de bonne" o "habitación de la chacha" que solía alquilar a gente de confianza. Me dijo que su piso estaba en un barrio muy bueno (lo cual era cierto, uno de los mejores) y me pidió que fuese a visitarlo. Me quede tan aliviada de saber que tenia "donde caerme muerta" que acepté sin ir a visitar el piso antes pensando que una cuartucho es un cuartucho.
Ay, error y de los grandes. El cuartucho tenia 5 m², estaba abuhardillado por dos lados y para acceder a él, había que subir 7 pisos a pie por una escalera de servicio de madera y exterior al edificio. Escalera en la que casi no cabía mi maleta de lo estrecha y empinada que era. En el cuarto había una cama de 80 cm y una mesilla de noche y basta. Ah, no también había un fregadero que hacia las veces de ducha. Vamos, una pesadilla al puro estilo Hichtcock.

No me quedé y lancé un segundo "SOS". Tuve suerte y una de mis compañeras me explicó que su novio llevaba viviendo con ella 6 meses pero que seguía pagando un piso que había alquilado con un amigo de infancia y me propuso "compartir" piso con él.

Me lo pensé bastante porque compartir piso con un chico que no conoces da respeto. Mi compañera me tranquilizó y me dijo que le conocían desde la escuela primaria y que era una persona "de bien". Y allí me fui !

Lo primero que me encandiló fue el piso, era un piso "normal" con un salón, una cocina enorme, una cuarto de baño con bañera, mi propio cuarto y un balcón con flores y muebles de jardín !! Un paraíso terrenal. Mal tenia que pintar para que no me quedase. Si una cosa tenía clara es que ese piso era genial y que al "cuarto de los horrores" no quería volver y pensé muy decidida que cualquier relación amorosa podía echar al traste ese privilegio y eso no era de recibo. Todo así, muy frió y calculado y pasa lo que pasa que "cuanto más alto escupes...".

Me mudé un viernes a la tarde y a Laurent  le vi por primera vez el domingo porque se había ido a pasar el fin de semana a casa de sus padres.

No fue para nada "amor a primera vista" por ninguna de la dos partes pero nos caímos bien rápidamente.

Laurent tenia una vida social muy nutrida. Aun sonrío cuando pienso en las primeras semanas de convivencia y como me reía cuando oía los mensajes de las "amigas" de Laurent en el contestador o cómo se enfadaban ellas cuando descolgaba el teléfono yo.

Ese verano yo trabajaba en turno de noche en una empresa de asistencia en viaje y Laurent trabajaba, así que nos vimos poco.

A partir de septiembre, cuando terminé los exámenes, empezamos a conocernos más, a hacer cosas juntos, ir al cine, a tomar unas cervezas, le acompañé en sus proyectos de teatro y de cine (actor y realizador) y fui descubriendo su universo, su gente y su personalidad.

Mi marido me conquistó por su humor y su inteligencia, su conocimiento del arte, del cine, de la literatura. Con Laurent se puede hablar de cualquier tema y eso a mi me encanta. 

También descubrí que es un "cabezota", que piensa tener siempre razón y que es un forofo total de deporte (raya en la obsesión) y que se volvía el fin de semana con 15 cassettes vídeo para ver TODOS los partidos de fútbol de la semana. Y cuando digo TODOS es de todos los países "importantes". En esta casa se sigue la liga española, francesa, inglesa, alemana e italiana y en ese orden, s'il vous plaît.

Hacia el mes de diciembre, según cuenta él mismo, Laurent lanzó una ofensiva mas directa, me invitó a un restaurante muy romántico para mi cumple, tuve regalo de Navidad y otras muchas atenciones encantadoras.

En Enero empezó la relación, no lo voy a negar con un poco de miedo y aprensión al futuro pero qué caray, solo se vive una vez ! 

Los principios fueron "moviditos" porque aunque estábamos muy enamorados, tocó encontrar un ritmo común, Laurent estaba acostumbrado a vivir "solo" y lo de vivir en pareja le gustaba como idea pero en la práctica iba mucho "a su bola", vivir en pareja significa hacer muchas concesiones y perder un poco de libertad y eso par él fue difícil de digerir.

Por mi parte, estaba acostumbrada a las relaciones "fusionales" del tipo "hacemos todo juntos cari y no nos separamos para nada" y tuve que aprender a vivir en pareja de otra manera. El choque cultural y social fue a la vez enriquecedor y destabilizante. Pero lo conseguimos y el "viaje" fue fabuloso.

Nos casamos dos años y medio después y este año celebramos nuestro décimo aniversario de boda. No siempre fue fácil porque tenemos dos caracteres muy fuertes y es raro que estemos de acuerdo en algo pero desde luego que si volviese 13 años atrás haría todo, todito igual !

Con Laurent he aprendido que:


  • la pareja somos "tres": él, nosotros y yo. Cada miembro de la pareja tiene que tener su propio tiempo y su espacio,
  • los hombres poco "paternales" pueden convertirse en los mejores padres,
  • con amor no hay sacrificio sino concesión,
  • hacer una concesión no es ser débil sino ser inteligente,
  • quejarse no sirve de nada, si algo no te gusta cámbialo y si no lo puedes cambiar acéptalo,
  • hay personas que necesitan tiempo para comprender, digerir y aceptar tus argumentos, 
  • en una relación se puede discutir sin perder el respeto y el amor,
  • existe una persona que habla tanto a más que yo (nos ha superado con creces mi Mayor que habla por los codos y que mi marido llama cariñosamente "el asno de Schreck". 
  • Mi casa es dónde este él y mis hijos, da igual el país.

Bueno y ahora ya os podéis reír de nuestra pareja "Laurent & Laura" al más puro estilo "Pepe & Pepa".

Este es el carnaval " Los nombres de mi vida" iniciado por la bloguera  lasonrisademiniyo  Así lo cuenta ella: " Todos cuando oímos un nombre lo asociamos a una persona, que nos cae bien o mal, que nos trae recuerdos, a veces buenos, otras regulares y otras malos, que nos evoca a un sitio u otra época de nuestra vida: colegio, instituto, universidad, localidad donde veraneábamos, amigo de la primera pandilla, que nos hace pensar en una artista, actriz,...en alguien de nuestra familia..."



martes, 4 de marzo de 2014

La vida Parisienne: consejos para "sobrevivir" en el metro

Estreno una nueva sección del blog que se llamará "la vida Parisienne". En ella intentaré daros información o consejos sobre la vida en la "ciudad de la luz".

Hoy empezamos con el conocido y emblemático "Metropolitain de Paris".







Los que ya habéis tenido la suerte de venir a París lo sabéis y los demás os lo imagináis: París, como Londres o Madrid, es una ciudad muy grande. Por ello es importante contar con un medio de transporte rápido, funcional y no muy caro.

Estamos de suerte porque París cuenta con una importante red de metro. Con el metro se puede ir a cualquier sitio de manera rápida y su precio, comparado con los transportes urbanos de Londres (qué ruina) es asequible. La circulación en París es muy mala así que si debéis llegar a algún sitio a la hora no dudéis en coger el metro. 




Qué idílico todo esto,  ¿verdad?

Pues no, el metro parisino tiene algunos inconvenientes que es mejor conocer antes de venir y así evitarse disgustos:

  • Esta muy sucio y cuando digo muy sucio mido mis palabras. Así que no os sentéis en ningún sitio, ni en los asientos, ni en las baldosillas, ni sobre todo (horror) en el suelo. Si queréis conocer un poco más de la fauna local, en los canalones de los andenes se pueden ver preciosos ratoncitos minúsculos de color marrón (de verdad, son adorables) que corren a sus anchas, sí, detrás de los asientos de plástico donde se sienta la gente. Ya lo dije, no os sentéis !

  • Con relación de causa-efecto con el punto anterior: huele mal, mención especial y premio de honor a la linea 14 en las estaciones "Madeleine" y "Concorde". En esas estaciones huele a váter y me temo que las manchas marrones del techo y el suelo estén relacionadas con ese olor. En general, sin hablar de las zonas sucias (donde los mendigos viven o donde la gente hace pis) hay un olor enrarecido que los que vivimos aquí ya no percibimos (gracias al cielo) pero que incomoda muchísimo a los forasteros.

  • La red de metro es complicada, en algunas estaciones se cruzan 5 o 6 lineas de metro diferentes. Es normal perderse en el metro, le pasa a todo el mundo.Es importante mirar el plano del metro antes de salir de casa (o del hotel) y decidir que recorrido vais a realizar: qué lineas vais a coger, en qué dirección, dónde vais a cambiar, etc. Os recomiendo evitar las estaciones con muchos enlaces como "Châtelet" o "Montparnasse" porque os tocará andar y mucho. En algunos enlaces  se anda, más o menos, 5 minutos hasta llegar a la otra linea. Si queréis calcular ( a ojo de buen cubero) cuanto tiempo vais a tardar, podéis contar 1.5 minutos por estación y 5 minutos por enlace. Mucho mas preciso, la página web de la red de transportes parisinos (RATP) que calcula el tiempo de recorrido casi científicamente.

  • El metro es un infierno para las personas con problemas para moverse, las personas en sillas de ruedas y por supuesto para las sillas de paseo. Hay escaleras por todas partes, para acceder a la estación, para acceder al anden, en los pasillos de correspondencia. Es como una red de montañas rusas sin orden ni concierto y, salvo en contadísimas excepciones, no hay ascensores.


Foto :http://www.jeanmiaille.fr/2012/08.html


  • Personalmente, os desaconsejo llevar a niños en sillas de paseo en el metro, al margen de las escaleras (que así elimináis las crêpes y los macarrons engullidos) una vez en el vagón de metro no hay ningún lugar previsto para poner la silla o el coche de paseo, tendréis que "compartir" espacio vital con los demás viajeros y los parisinos no comparten y no son comprensivos con las personas con niños. La silla les molestará y te lo harán saber con una mirada "de la muerte" o alguna palabra malsonante. He visto muchas veces una marabunta abalanzarse sobre una silla de paseo, sin atender a las demandas de prudencia "cuidado que hay un niño" y quejándose cuando naturalmente el pobre niño, sintiéndose rodeado, se pone a llorar. Si viajáis con niños pequeños os recomiendo las mochilas o los fulares de porteo o la red de autobuses que es casi tan extensa como la del metro aunque, claro, es menos rápida porque depende de la circulación.

  • La regla de oro  para viajar con tranquilidad en le metro de París es "mirarse los pies". Con esto quiero decir que conviene evitar la costumbre española de mirar a los demás a la cara e incluso de intentar interactuar con ellos, de ser un ser humano sociable, preocuparse de su entorno. Eso queda descartado, cuanto menos interactuéis, mejor. Esto puede sonar duro o despiadado y lo es pero así es como piensan y actúan los parisinos así que "cuando vayas a Roma...".

  • Como en todos los metros de las grandes capitales hay delincuencia, la mayor parte robos, los famosos "pick-pockets". Dicho esto, vivo en París desde hace 14 años y nunca he tenido problemas en el metro. En el único sitio en el que me han robado ha sido en el metro de Barcelona. Así que sed prudentes sin más.

  • En las estaciones grandes suele haber 3 o 4 salidas. Así que cuando lleguéis a la estación deseada antes de coger una salida, mirad el mapa del barrio que suele estar en medio de andén. Este mapa os indicará que salida coger para llegar a vuestro destino lo mas rápidamente posible y no perder tiempo y energía.

  • En los pasillos de metro hay que andar ligeros, eso de pasearse con tranquilidad no se estila,  hay que andar al estilo "Terminator".He podido comprobar en mi familia y amigos que el metro les cansa muchísimo, entre las escaleras y la marcha a ritmo militar se me duermen por las esquinas.

  • Un último consejo, si venís en verano, evitad las sandalias abiertas porque hay unos mosquitos o arañas (o peor, prefiero no pensarlo) que gustan de picar (o morder) en los pies.
Visto el primer comentario de mi querida "mamá en Bulgaria", qué me dice que le he metido miedo, rectifico. Mi intención no es meteros el miedo en el cuerpo, yo cojo el metro todos los días y no podría vivir sin él (la circulación en coche es mucho peor). Simplemente daros unos consejos para haceros la vida mas fácil. Y además ¿porque estar preocupados? Estáis en París. Disfrutad !

Y vosotros ¿cual ha sido vuestra experiencia con le metro parisino o con el metro de vuestra ciudad? ¿tenéis consejos que compartir?